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viernes, 10 de mayo de 2013

Ovarios poliquísticos



Hoy en Gente Saludable hablaremos de los ovarios poliquísticos, padecimiento que afecta a muchas mujeres en la actualidad.

Es una enfermedad por la cual una mujer tiene un desequilibrio de las hormonas sexuales. Esto puede provocar cambios en el ciclo menstrual, quistes en los ovarios, dificultad para quedar en embarazo y otros cambios en la salud.

El síndrome del ovario poliquístico está ligado a cambios en el nivel de ciertas hormonas:

  • Los estrógenos y la progesterona, las hormonas femeninas que le ayudan a los ovarios de una mujer a liberar óvulos.
  • Los andrógenos, una hormona masculina que se encuentra en pequeñas cantidades en las mujeres.

Los cambios le dificultan a los ovarios de una mujer la liberación de óvulos completamente desarrollados (maduros). Normalmente, se liberan uno o más óvulos durante el período menstrual, lo cual se denomina ovulación. En el síndrome del ovario poliquístico, los óvulos maduros no se liberan desde los ovarios. En su lugar, pueden formar quistes muy pequeños allí.

Estos cambios pueden contribuir a la infertilidad. Los otros síntomas de este trastorno se deben a los desequilibrios hormonales.

La mayoría de las veces, el síndrome del ovario poliquístico se diagnostica en mujeres a los 20 o 30 años; sin embargo, también puede afectar a las niñas adolescentes. Los síntomas a menudo empiezan luego del desarrollo. Las mujeres con este trastorno con frecuencia tienen una madre o hermana con síntomas similares a los del síndrome del ovario poliquístico.

Los síntomas del síndrome del ovario poliquístico incluyen cambios en el período (ciclo menstrual) tales como:
  • Ausencia de períodos menstruales, después de haber tenido uno o más períodos menstruales normales durante la pubertad.
  • Períodos menstruales irregulares, que pueden ser intermitentes y pueden ser desde muy ligeros hasta muy abundantes.

El síndrome del ovario poliquístico puede provocar el desarrollo de características sexuales masculinas, llamado virilización. Los síntomas abarcan:

  • Aumento del vello corporal en el pecho, el abdomen y la cara, al igual que alrededor de los pezones.
  • Disminución del tamaño de las mamas.
  • Agrandamiento del clítoris.
  • Debilitamiento del cabello en la cabeza, llamado calvicie de patrón masculino.
  • Engrosamiento de la voz.

También se pueden presentar cambios en la piel:

  • Empeoramiento del acné
  • Marcas y pliegues cutáneos gruesos u oscuros alrededor de las axilas, la ingle, el cuello y las mamas


El aumento de peso y la obesidad es común en las personas con síndrome del ovario poliquístico. Bajar de peso puede ayudar a tratar los cambios hormonales y los problemas de salud como la diabetes, la hipertensión arterial y el colesterol alto.

Bajar solo el 5% del peso corporal puede ayudar al desequilibrio hormonal y puede facilitar el hecho de quedar en embarazo. Para una mujer que pese 160 libras, esto es sólo 8 libras.

El médico puede recomendar píldoras anticonceptivas para hacer que los períodos menstruales sean más regulares. Tales medicamentos también pueden ayudar a reducir el crecimiento anormal de vello después de que usted se los toma por unos meses.

Con tratamiento, las mujeres con síndrome del ovario poliquístico por lo regular pueden quedar embarazadas. Existe un mayor riesgo de hipertensión arterial y diabetes gestacional durante el embarazo.

Es importante siempre tener en cuenta que cualquier enfermedad o padecimiento puede tener una evolución positiva en la medida en que su detección sea temprana, es por ello que en tu agenda semanal, mensual, anual, siempre debes incluir un chequeo general y visitas periódicas para revisar tu salud con la frecuencia que el médico especialista lo indique.

Hombres y mujeres hoy en día, sin distinción de ningún tipo, estamos exentos, de afectación en nuestra salud, bien sea por el estrés diario al que estamos sometidos, los factores ambientales, hereditarios, sedentarismo o por la degeneración natural de las células del organismo. Lo importante es detectar a tiempo y poder atender el tratamiento médico correspondiente, por tu bien y el de tu familia.

Fuente consultada: MedlinePlus.

Si deseas sugerirnos algún tema, puedes escribirnos al correo electrónico: gentesaludableradio@gmail.com. 

Hasta la próxima semana. Sonríe siempre.

viernes, 26 de abril de 2013

Menopausia y hormonas




Las mujeres hoy en día nos preocupamos por demasiadas cosas, algunas con razón, otras no tanto. Sin embargo, en algunas cosas de la salud a veces nos descuidamos. Con esa historia siglo 21 que uno oye en las esquinas “los tiempos han cambiado”, “las mujeres primero nos realizamos profesionalmente y luego pensamos en una familia”, entre otras, lo cierto es que el organismo no ha cambiado en lo absoluto, por el contrario, en la mayoría de los casos está severamente afectado por el estrés, los malos hábitos alimenticios, el cigarrillo, etc.

Uno de los ciclos normales del organismo femeninos para el cual debemos prepararnos es la menopausia. La Sra. Milagros Sperandio, habitante de San Antonio de Los Altos nos escribió preguntándonos sobre este tema y decidimos abordarlo en esta columna. Investigando nos conseguimos con información interesante del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos que vamos a presentar aquí.

La menopausia es un proceso que usualmente se inicia a partir de los 35 años, durante este tiempo, los ovarios producen en forma gradual concentraciones más bajas de las hormonas sexuales naturales: estrógeno y progesterona. El estrógeno promueve la formación normal de los senos y el útero (matriz) de la mujer, controla el ciclo de ovulación (cuando el ovario deja salir un óvulo en una trompa de Falopio) y afecta muchos aspectos de la salud emocional y física de la mujer. La progesterona controla la menstruación y prepara el revestimiento de la matriz para recibir el huevo fertilizado.

La “menopausia natural” comienza cuando la mujer tiene su último periodo, o deja de menstruar, y se considera completa cuando la menstruación ha cesado por un año. Esto casi siempre ocurre entre las edades de 45 y 55 años, pero varía de una mujer a otra. Las mujeres que han tenido cirugía para extirpar ambos ovarios (una operación llamada ooforectomía bilateral) experimentan lo que se llama “menopausia quirúrgica”; es decir, el cese inmediato de la menstruación causado por falta de las hormonas producidas por los ovarios.

Cuando la mujer ha llegado ya a la menopausia natural, la producción de estrógeno ha disminuido en forma significativa. Aunque otros órganos producen concentraciones bajas de esta hormona después de la menopausia, estas concentraciones solo representan cerca de una décima parte de la concentración que se encuentra en mujeres premenopáusicas. La progesterona está casi ausente en las mujeres menopáusicas.



El uso de hormonas para la menopausia (a veces llamado terapia de reemplazo hormonal o uso posmenopáusico de hormonas) consiste en tomar estrógeno solo o estrógeno combinado con progesterona o progestina, una hormona sintética con efectos semejantes a los de la progesterona.

Los médicos pueden recomendar el uso de hormonas menopáusicas para contrarrestar algunos de los problemas asociados generalmente con la menopausia (sofocos de calor, sudores nocturnos, insomnio y sequedad vaginal) o para prevenir algunos efectos a largo plazo que son más comunes entre las mujeres posmenopáusicas, como la osteoporosis (afección caracterizada por la disminución de la masa y densidad de los huesos, la cual causa fragilidad de los huesos).

Las pruebas más contundentes sobre los riesgos y beneficios de tomar hormonas después de la menopausia proceden del Programa Hormonal de la Iniciativa de Salud de la Mujer. Los análisis arrojaron aumento significativo el riesgo de cáncer de mama, de endometrio, de ovarios, enfermedades cardiacas, derrames cerebrales, coágulos de sangre e incontinencia urinaria. Así como también demencia y Alzheimer. Sin embargo, el riesgo de cáncer colorrectal y de fracturas de cadera fue menor en quienes tomaron las hormonas. En este estudio también incorporaron pruebas con falsos estrógenos solo para evaluar el “efecto placebo”.

Los estudios no recomiendan el uso de hormonas a quienes tengan historial de cáncer ya que promueve el crecimiento normal de las células y eso estaría contraindicado en caso de presencia de tumores.

En cuanto a los métodos anticonceptivos, estarían recomendados los que se incorporan en la vagina como el anillo vaginal porque la carga hormonal hacia la sangre es mucho menor.


Para reducir el riesgo de enfermedad crónica, las mujeres pueden adoptar un estilo de vida saludable, hacer ejercicio regularmente, seguir una dieta saludable, limitar el consumo de alcohol, no empezar a fumar o, para las que fuman, tratar de dejar de fumar. Las comidas ricas en calcio y vitamina D o suplementos dietéticos que contienen estos nutrientes pueden ayudar a prevenir la osteoporosis. Los resultados publicados por la WHI indicaron que tomar suplementos de calcio y vitamina D proporcionó algún beneficio para preservar la masa ósea y prevenir fracturas de cadera, especialmente entre las mujeres de 60 años de edad y mayores. Así como también incorporar caminatas diarias de 30 minutos.

En el aspecto sexual, algunas mujeres sienten amplia afectación por la resequedad vaginal, lo recomendable es probar con lubricación alterna que se consigue en las cadenas de farmacias o en tiendas especializadas en elementos para relaciones íntimas. Cualquier cosa será siempre mucho más saludable que llenar el organismo y la sangre de hormonas que pueden predisponerte a enfermedades importantes.

Me piden que les recomiende el libro “Los placeres secretos de la menopausia” de la Dra. Christiane Northrup. Lo buscaré.

Información extraída de la web www.cancer.gov. Hasta la próxima. Sonríe siempre.