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domingo, 2 de septiembre de 2012

Herpes Zóster: Culebrilla


Nuestro tema de hoy es médico y místico a la vez. La ciencia lo cura con antivirales; brujos y curanderos con azul de metileno, rezos y ramazos, lo cierto es que su aparición en algunas personas es inminente, si te ocurre debes saber de qué se trata.
Hoy hablaremos del Herpes Zóster mejor conocido como “culebrilla”. Es una erupción vesicante (ampollas en la piel) y dolorosa debido al virus varicella-zoster, que ocasiona la varicela.
Después de que uno contrae varicela, el virus permanece inactivo (latente) en ciertos nervios del cuerpo. La culebrilla o zóster ocurre después de que el virus se reactiva en estos nervios después de muchos años.
El zóster se puede desarrollar en cualquier grupo de edad, pero existen algunos factores de riesgo: mayor de 60 años; le dio varicela antes de cumplir un año y su sistema inmunitario está debilitado por medicamentos o enfermedad.
Si un adulto o un niño tienen contacto directo con la erupción por herpes zóster y no ha tenido varicela de niño o no ha recibido la vacuna contra esta enfermedad, puede desarrollar varicela en lugar de zóster.
El primer síntoma generalmente es un dolor en un solo lado, hormigueo o ardor que pueden ser intensos y generalmente se presentan antes de que aparezca cualquier erupción.
En la mayoría de las personas, se forman parches en la piel, seguidos de pequeñas ampollas, estas se rompen, formando pequeñas úlceras que comienzan a secarse y formar costras, las cuales se caen en dos a tres semanas. La cicatrización es rara. La erupción generalmente involucra un área estrecha de la columna alrededor de la parte frontal de la región ventral o el pecho. La erupción puede comprometer la cara, los ojos, la boca y los oídos.
Los síntomas pueden abarcar: dolor abdominal, escalofríos, dificultad para mover algunos de los músculos en la cara, caída del párpado, fiebre y escalofríos, sensación de malestar general, lesiones genitales, dolor de cabeza, hipoacusia, dolor articular, pérdida del movimiento del ojo, inflamación de los ganglios linfáticos, problemas en el sentido del gusto y problemas de visión.
El médico puede hacer el diagnóstico examinando la piel y haciendo preguntas acerca de la historia clínica. En muy pocas ocasiones se necesitan exámenes, pero puede abarcar la toma de una muestra de piel para ver si está infectada con el virus que causa el herpes zóster.
Los exámenes de laboratorio pueden mostrar un aumento en los glóbulos blancos y anticuerpos contra el virus de la varicela, pero no pueden confirmar que la erupción se deba al zóster.
En cuanto al tratamiento el especialista puede prescribir un medicamento que combate el virus, llamado antiviral, el cual ayuda a disminuir el dolor y las complicaciones, al igual que acorta el curso de la enfermedad. Se tomarán luego de 24 de sentir dolor o ardor, preferiblemente antes de que aparezcan las ampollas. También pueden recetarse antihistamínicos para reducir la picazón y analgésicos.
Para ayudarte un poco en casa puedes utilizar compresas húmedas y frías para reducir el dolor. Los baños calmantes y lociones, como los baños de avena coloidal, baños de fécula o la loción de calamina pueden ayudar a aliviar la picazón y la molestia. Mantén muy limpias toda la ropa de cama y guarda el reposo debido.
El herpes zóster normalmente desaparece en dos o tres semanas y muy rara vez reaparece. Si el virus afecta los nervios que controlan el movimiento (nervios motores), se puede presentar debilidad o parálisis temporal o permanente.
Algunas veces, el dolor en el área donde el herpes zóster ocurrió puede durar meses o años. Este dolor se denomina neuralgia posherpética y se presenta cuando los nervios han resultado dañados después de un brote de herpes zóster. El dolor va de leve a muy intenso y es más probable que ocurra en personas mayores de 60 años.

Como media de prevención en casa debes evitar el contacto con salpullidos y ampollas de personas con herpes zóster o varicela si nunca ha sufrido de varicela o no ha recibido la vacuna contra esta enfermedad.

En algunos países hay disponibilidad de una vacuna contra el herpes zóster y es diferente de la vacuna contra la varicela. Los adultos mayores que reciben la vacuna contra el herpes zóster tienen menos probabilidad de tener complicaciones por esta enfermedad. Los adultos mayores de 60 años deben recibir la vacuna contra el herpes zóster como parte de los cuidados médicos de rutina.

Al principio les mencioné el asunto de creencias populares ya que algunas personas aseguran que con todos los tratamientos la culebrilla no se cura, ella te recorre el cuerpo y puede comerse tus órganos. Los curanderos explican que deben emprenderse diversos rezos y beber algo conocido como “azul de metileno” para poder desaparecerla del cuerpo verdaderamente. Mitos o no, algunos se inclinan por este método.

Fuente consultada para esta investigación: Medlineplus.

Lo importante es que siempre, siempre, acudamos a un médico especialista que nos indique el tratamiento más adecuado para resguardar salud y la de nuestro entorno familiar. Sonríe siempre. Hasta la próxima.

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