Hace unos años, la famosa cantante Thalía puso “de moda” un padecimiento
desconocido para muchos como la denominada “enfermedad de Lyme”.
Es una infección bacteriana que se disemina a través de la picadura de la
garrapata de patas negras.
Es causada por la bacteria Borrelia burgdoferi.
Las garrapatas de patas negras son portadoras de estas bacterias y las
adquieren cuando pican ratones o venados infectados con la enfermedad de Lyme. Cualquier
persona puede contraerla si lo pica una garrapata infectada.
Este padecimiento fue reportado por primera vez en los Estados Unidos en
1975, en un pueblo llamado Old Lyme, en Connecticut.
Existen tres etapas: Etapa 1, llamada
enfermedad de Lyme temprana y localizada. La infección aún no se ha propagado por todo el cuerpo. Etapa 2, llamada enfermedad de Lyme de
diseminación temprana. La bacteria ha comenzado a propagarse por todo el
cuerpo. Etapa 3, llamada enfermedad de Lyme de diseminación tardía. La bacteria
se ha diseminado por todo el cuerpo.
Existen algunos factores de riesgo que te
detallamos a continuación: realizar actividades al aire libre que incrementen
la exposición a las garrapatas (por ejemplo, jardinería, cacería o
excursionismo) en un área en donde se sabe que se presenta la enfermedad. Tener una mascota que pueda llevar
garrapatas a la casa. Caminar en pastizales altos.
En la mayoría de los casos, una garrapata tiene que permanecer adherida a
su cuerpo durante 24 a
36 horas para transmitir la bacteria a su sangre. La garrapata de patas negras
puede ser tan pequeña que es casi imposible verla. Muchas personas con la
enfermedad de Lyme nunca ni siquiera vieron una garrapata en su cuerpo. La
mayoría de las personas que son picadas por una garrapata no contraen la
enfermedad.
Los síntomas comienzan días o semanas después de la infección: picazón
generalizada, escalofríos, fiebre, indisposición general, dolor de cabeza, mareo o desmayo, dolor muscular y rigidez
en el cuello. Se puede presentar una erupción tipo mancha roja y plana con
algunas escamas como si se estuviera pelando, que pudiera aumentar su tamaño.
Sin embargo, esta erupción podría no presentarse nunca como ocurrió en el caso
de Thalía.
"Calculo que fue en el último mes de embarazo, cuando comencé a
sentirme extremadamente cansada, adolorida, con unos sudores impresionantes que
me hacían cambiar de pijama tres veces en la noche. Me daban dolores de
músculos y de coyunturas. Jamás me di cuenta. Jamás vi una marca. Muchos
doctores piensan que si no tienes una erupción roja redonda en tu piel,
entonces que no es Lyme, y eso es un error, porque muchas veces no te sale una
marca, o te pica en el cuero cabelludo y jamás te vas a dar cuenta. Me imagino
que [me infecté] en un área muy boscosa donde solíamos ir. A mí me gusta mucho
hacer ejercicios al aire libre, la yoga, el alpinismo, y definitivamente donde
hay más árboles y campo es donde hay mayor propagación de garrapatas",
asegura la intérprete.
"A los seis meses le dije a mi marido 'veme hoy, porque este es el
último día que estoy de pie, que estoy viva, porque siento que mañana voy a
morirme. Ya no voy a estar aquí, me estoy muriendo'", recuerda Thalía.
"Es terrible, no puedes controlar el dolor, sabes que algo te está
pasando pero no sabes qué hacer, no te puedes concentrar. Es una enfermedad que
te ataca el cerebro, a veces pierdes las palabras, el habla, no te puedes ni
mover, ni levantar de la cama", revela la cantante al recordar los
difíciles días que vivió previo a su diagnóstico.
Continúa con su testimonio: "es muy difícil detectarla, ellos
decían que tal vez me sentía así porque acababa de dar a luz, que tal vez eran
las hormonas, la lactancia, pero se fue agravando y pasaron seis meses sin
atacar la enfermedad. La bacteria del Lyme creció y obviamente se
apoderó de casi todo mi cuerpo: cerebro, corazón, sistema nervioso central,
músculos, coyunturas, todo. Y fue mucho más difícil tratarla. Estuve por dos
años a punta de inyecciones fortísimas, las mismas que por ejemplo se dan para
la malaria y la tuberculosis. Me
ponían inyecciones de penicilina un día sí, un día no", recuerda. "Tenía
que tomarme cinco o seis antibióticos súper potentes al mismo tiempo, más
hierbas, probióticos y cosas naturales", declara en su libro “Cada día más
fuerte” donde relató su proceso de recuperación.
Entre las pruebas para detectar la enfermedad se usa con frecuencia la de
ELISA para la enfermedad de Lyme. Cualquier persona que haya sido picada por
una garrapata debe ser vigilada cuidadosamente durante al menos 30 días y se le
suministrarán antibióticos correspondientes al avance de la infección en el
organismo.
Si se diagnostica en sus primeras etapas, la enfermedad de Lyme se puede
curar con antibióticos. Sin tratamiento, pueden presentarse complicaciones que
comprometan las articulaciones, el corazón y el sistema nervioso. Sin embargo,
estos síntomas aún son tratables.
Con información de laopinion.com y medlineplus.
Cuida siempre tu salud, es lo más importante. Hasta la próxima. Sonríe
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